martes, 13 de mayo de 2008

Suma y sigue


Por desgracia, es una realidad. 42 mujeres han muerto a día de hoy a manos de un hombre. 42 hechos indignantes que no deberían quedarse en meras y anecdóticas noticias.

Es triste que en el siglo XXI se siga tratando a la mujer de forma inferior, como si fuese la chatarra del mundo. Un mundo que presume de libertades y demás derechos, pero que en la práctica quedan anulados.

En África está la ablación y la poligamia. En la comunidad musulmana está el velo, la lapidación y un sin fin más de cosas que solo de pensarlo da vergüenza ajena. Me gustaría saber qué se consiguen con estas acciones. Nada. Denigrar a la mujer, igual o más importante que el hombre. El hombre puede tener relaciones sexuales con distintas mujeres, ¿no? Hasta ahí "bien". Pero si quien tiene las múltiples relaciones es una mujer ¿qué pasaría? En países "desarrollados" se la trataría de guarra para arriba (cosa que me parece fatal). Pero llegamos a sitios como África, Asia u Oriente Medio. Lo que les espera a estas mujeres es algo más que un insulto por la calle. Les espera la lapidación. ¿Pero por qué? ¿Por hacer lo mismo que sus maridos? Ah, se me olvidaba. Que son mujeres. Produce una muerte lenta e inhumana, que no desearía ni a mi peor enemigo. Bueno, puede que al salvaje que se atreve a tirar una piedra sí, pero entonces sería como un círculo que nunca acaba.

Entramos en los países desarrollados. Como he dicho antes, en menos de medio año han muerto 42 mujeres solo en España. Una cada 3 días. Lo peor es que la gente está acostumbrada a verlo como un simple dato mientras come, espera a que empiece la serie de la noche o en los intermedios. Para muchos es un simple dato, pero para los que lo sufren en sus propias carnes (nunca mejor dicho) es como la peor de sus pesadillas. Aunque esto es real. En una pesadilla lo pasas mal un rato, te despiertas, ves que estás en tu cama y vuelves a dormirte, pero para las mujeres que despiertan después de una paliza (las que despiertan) lo único que les queda son los moretones, las heridas y el miedo. Las dos primeras se curan, sí, pero lo tercero... ¿Y qué pueden hacer? Al vivir bajo la constante amenaza del novio, marido o lo que sea no se atreven a decir nada, y menos a denunciar por miedo a las represalias. Deberían denunciar, que se enteren de lo que ese cabrón hace cuando bebe, o simplemente cuando se enfada. Deberían denunciar las personas cercanas, también les incumbe. Debería denunciar el vecino cotilla que oye el grito y se va impasible a cenar, sin hacer una mierda por remediarlo. O los compañeros de trabajo que preguntan una y otra vez por ese moretón. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Pero vamos a pararnos un segundo a pensar: ¿cuántas son las mujeres que denuncian? Una mínima parte. Y de esa mínima parte las que reciben ayuda son poquísimas, por no decir ninguna. Bueno, sí, una orden de alejamiento. Y vuelvo a preguntarme: ¿de qué sirve una ridícula orden de alejamiento si el maltratador se la salta a la torera sin ningún tipo de vergüenza y encima queda impune? Pues al igual que lo pienso yo, también lo piensan ellas. Y ellos.
El caso que hoy me ocupa es el siguiente: Una mujer cae por un balcón y se detiene a su marido. ¿Por qué? Porque tenía antecedentes de maltrato y había estado en la cárcel. La autopsia ha revelado que se trata de un suicidio. Vale. Pero la mujer no se habría suicidado si este "hombre" no la hubiese tratado peor que a un perro.
Para que veáis lo bien que funciona la justicia: el marido en la calle, pero han detenido a un pobre pastor analfabeto por ganarse la vida. ¡Qué cosas!

Para acabar os dejo con un par de preguntas:
- ¿Por qué pega un hombre a una mujer? ¿Para sentirse superior o más macho?
- ¿Qué he ganado con este texto?


Pues me he ganado un cabreo. Pero espero haber conseguido que reflexionéis, porque yo lo he hecho.

1 comentario:

Ignacio dijo...

No conocía yo esta faceta, pero te animo a que sigas cultivándola y haciendo reflexionar al personal.

Me ha gustado mucho el texto. Yo creo que lo de la opción "hacerse el macho" y una cierta falta de cerebro ayuda bastante a entender el problema.

A cuidarse, caballero!

Nacho